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La primavera en Sevilla trae consigo luz, alegría y fiestas. Llegan los pasos de Semana Santa, la manzanilla, el azahar, los lunares, el incienso y los toros. Pero, sobre todo, llegan las tradiciones más grandes de la ciudad y las más puras. Y, como siempre en Sevilla, el centro es el mejor lugar para disfrutar de toda ellas.

Gracias a nuestra ubicación inmejorable, Bodeguita Casablanca es la parada obligatoria para vivir cada uno de los festejos antes, durante y después. Hablamos de un bar tradicional, con arte y solera, con tapas de siempre y con una localización inmejorable: frente a la Avenida de la Constitución, junto a la Giralda, el Archivo de Indias y el Alcázar.

¿Sabías que somos el centro neurálgico de las fiestas hispalenses? Antes de acudir a una buena corrida de toros, tómate aquí unas cervecitas y unas croquetas de puchero para disfrutar de una buena faena. Si vas para el Real, bébete una manzanilla y degusta un buen plato de gambas previamente para llegar con más de ganas de baile y cante. Y, si esta vez tienes la fortuna de estar a los pies de San Gonzalo el Lunes Santo, esta es tu casa.

Estamos encantados de recibirte en cualquier época del año pero, sobre todo, en primavera. Porque es la estación ideal para disfrutar de nuestra terraza. Las vistas son las mejores de toda la ciudad, y no mentimos. Pregunta por Casablanca y a ver qué te cuentan por ahí…

Nuestra recomendación es que, ya sea Semana Santa, durante la Feria de Abril, a la salida de la Maestranza o un domingo cualquiera, almuerces tortilla al whisky, carrillá al vino tinto o pescadito frito. Da igual que seas turista, sevillano orgulloso, padre, hermano, flamenca o torero, porque estás en el templo de las sevillanas maneras.

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Seguro que ya sabes que el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, visita Sevilla en los próximos días… sí lo sabes, imposible no saberlo, y seguro que también sabes que como pasara en Bienvenido Mr. Marshall, mítica película de Luis García Berlanga de la década de los 50, la revolución en la ciudad está montada. Una revolución distinta, más soterrada, nada de banderitas en balcones ni confeti llenando el aire. Ahora, como no podía ser de otra manera, se trata de una revolución con un toque digital. La idea es llenar las redes sociales de “memes” de Mr. President, en cualquier circunstancia y lugar. Un todo vale en versión online. Todo sevillano parece tener derecho a apropiarse del presidente y llevárselo a montar en barca a la Plaza de España o a los toros a La Maestranza y después publicarlo en Facebook. Y parecen además que han sido los primeros… Bueno, todo bien. abuse contacts . Internet no tiene dueño o tiene demasiados ¿no? Pues adelante.

Pero en esta lucha de egos digitales, nosotros tenemos una posición de privilegio y la vamos a usar. Un as en la manga de esos que cogen polvo y ansía el momento de ser protagonista. Y ese momento ha llegado. Y es que llamarnos Casablanca, esa residencia donde algunos dicen que el Sr. Obama dirige el mundo, debe servir para algo ¿no crees?

Por eso hemos decidido enviarle una carta de invitación a nuestra casa, “su otra casa”, -la cual adjuntamos aquí– para que nos visite y descubra como es la cocina tradicional andaluza, el encanto de un local típicamente sevillano y pruebe una cerveza fresquita que alarga la vida. Estaremos encantados de recibirle, a él y al Rey Felipe VI con quién paseará por el centro de nuestra ciudad y cuyo padre ya nos visitó hace unos años y nos lleno de orgullo. Ahora queremos un orgullo más internacional, no tanto patrio, pero igual de gratificante. La pelota está en el tejado de la “otra” Casablanca, ahora sólo esperamos, a diferencia de lo que ocurrió en la famosa película que se menciona en este escrito, que la comitiva estadounidense se pare a nuestra puerta y no pegue la “espantá” como ocurrió entonces.

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No es la primera vez, ni parece que sea la última, que los “capitanes” de Casablanca, los primos hermanos Tomas “Kiki” y Antonio, se ponen delante de una grabadora, o de un móvil que también graba -van cayendo los viejos usos, que lastima-, para contar sabores y sin sabores, sobre todo lo primero y más tratándose de lo que se trata, de la bodeguita en Sevilla con más solera, Bodeguita Casablanca.

En esta ocasión Gurmé Sevilla, de ABC, es el que ha querido acercarse a nuestra barra para probar de primera mano la historia de éxito culinario más sonada que se recuerda en Sevilla. Y no queremos caer en la vanidad más gratuita y dañina, nos guiamos por los “dale la enhorabuena al cocinero, que vaya tela” o el “mañana vuelvo de nuevo que no se puede comer mejor” que recibimos a diario en nuestra casa. Tanta azúcar es verdad que engorda, pero también es verdad que es sinónimo de felicidad. ¡Qué maravilla de palabra!

Entre “rec” -nada que ver con un personaje de dibujitos, hablamos del botón de grabar- y “stop” se habló de platos, pero de los buenos de verdad, esos que hacen volver a la gente una y otra vez casi por arte de magia, de la excelente relación personal entre los primos y que se convierte en una de las claves del éxito de Bodeguita Casablanca y, como no, del “cruzcampismo”, que domina su barra con puño de hierro. Porque una cerveza Cruzcampo hace barra y no al revés, no olvidarlo.

Pero si nos quedamos con un detalle, con aquello que sobresale y deja huella y hará que recuerdes este escrito, porque de eso se trata ¿no?, ese, o esa, es la famosa y “archidigerida” Tortilla al Güisqui de Casablanca, sobre la que se comenta en la entrevista que “a algunos con 3 tapas les ha dado positivo en un control del Aljarafe”. ¿Hay mejor manera de describir y dar lustre a una tapa? El populacho se come por los pies al Director de Marketing que se le ponga por delante. ¿Es o no?

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¡Hemos vuelto! Tras un tiempo con el blog algo olvidado -nuestros clientes nos exigen demasiada atención- hemos decidido volver a transmitir desde aquí. Transmitir que sentimos, en que pensamos, por donde respiramos. No sólo vamos a hacerlo desde cocina, ahí ya sabes que lo hacemos bien 😉 A ver que tal por aquí.

Para decidir que contarte en esta primera entrega, no hemos tenido que darle demasiadas vueltas, la inspiración nos ha llegado justo a la puerta de Bodeguita Casablanca, observando la conversación entre dos señores, no de poca edad, discutiendo móvil en mano sobre qué opción de las que habían obtenido en una búsqueda en google era la correcta para tomar algo. En este mundo súper tecnológico en el que nos movemos hace tiempo que dejamos atrás eso de preguntar por una dirección o un negocio en plena calle. Ahora todo nos viene en el móvil y si buscas “bares de tapas en Sevilla“, como fue el caso, la lista de opciones es enorme. ¿Con cuál te quedas? ¿Imaginas lo que es repasar toda esa lista con pros y contras, ubicaciones, propuestas gastronómicas, precios? Parece normal que hayan saltado chispas, porque a ti te gusta la comida tradicional y al de más allá alguna opción más exótica.

Para ahorrarte la tarea de tener que decidir que bar de tapas en Sevilla te conviene más, y en caso de encontrarte en esa “terrible” tesitura, te vamos a mostrar los porqués de elegir Bodeguita Casablanca, una opción fabulosa para deleitarte con un agradable almuerzo o cena junto a la Giralda, la Maestranza de Sevilla y la Torre del Oro. Y hablamos de comer en abundancia o de un tapeo ligero, a tu gusto. Y que sepas una cosa, ¡de aquí no te vas con hambre!

El entorno es importante, o al menos para nosotros lo es. ¿Estarían igual de buenos nuestro “pescaíto” frito o nuestro jamón ibérico si no estuviésemos en el centro de Sevilla? Seguramente sí, pero comerlos mirando a la Giralda tira y mucho ¿no crees? Bajando por Avenida de la Constitución, encarando a la Catedral y dejando atrás el río Guadalquivir, se acerca uno a la zona donde en Sevilla, como se suele decir, “se corta el bacalao”. Palabras del populacho pero ciertas como la vida misma. Pues ahí, frente al Archivo de Indias, ahí estamos con todo preparado. Ya estás en la ubicación correcta, ya puedes guardar el móvil.

La tradición es en Bodeguita Casablanca una máxima, por eso y desde hace años, se recibe al comensal con una generosa tapa de “Papas Aliñás” que abren el apetito, pero más aún las ganas de la cervecita. Lo que va después ya lo sabes ¿no? Coge la carta, y empieza a decidir que apetece. Tapa o plato. Carne o pescado. Chacina o marisco.

Seguramente más de uno sabrá como terminó aquella historia de acaloramiento, dimes y diretes. Nos acercamos a los señores en litigio y les dijimos: “¿Bares de tapas en Sevilla? No busques más aquí mismo. Y comieron con nosotros, vaya que si comieron….

 

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Escrito por Antonio Burgos en el diario ABC, 7 de noviembre de 2013

En aquel tiempo, terminada la jornada del Jueves Santo en la ciudad sosegada y en calma, una vez que había comprobado en San Lorenzo que entre los Poderes del Señor figura el de hacer llorar a las legiones de Eoma, y ya verificada a la altura de la botica de la calle San Pablo que en cambio ni una lágrima lleva la Virgen de la Quinta Angustia, el cronista, en la soledad de la bulla, se dirigía a la Casa Becerra del Compás de la Laguna. Era a la incierta hora fronteriza de los máximos gozos. Ya habían aparecido por las calles los primeros abrigos para guardarse de los fríos de la Madrugada temprana de marzo, pero aún no se habían recogido las últimas mantillas de ver pasar a la Virgen del Valle por delante de las alfombras de Iñiguez. Y era entonces cuando en Becerra había un encargado de blanca chaqueta, atildado, elegante, de ensortijado pelo, agitanado, que, solícito, al verme llegar me preguntaba:

— ¿Qué, lo de todos los años?

Y lo de todos los años era media de tortillitas de bacalao y media de pavías. Y una vez recuperadas las fuerzas, era que me dirigía al otro Arco, para ver ante la Plaza de la Calle Feria a los que lloraron ante El Que Todo lo Puede y luego a su Madre dando su clase de belleza y armonía en los Altos Colegios.

Me olvidé de aquellas lejanas noches de Jueves Santo. Y fue que abrieron en la calle Zaragoza una de las primeras tabernitas por el rito sanluqueño. Mínima. Recogida como un capote de paseo bien liado. Casablanca businesses Manzanilla y tapas clásicas. Unas papas aliñás de antología. Y unas poquitas mesas. La tabernita que pronto se puso de moda se llamaba Casablanca. Yo creía que era por el “Tócala otra vez, Sam, y ponme otra de sangre encebollada”. Pero no. Era por su dueño. Por Manuel Casablanca Heras. Yo ya no me acodaba, pero a la segunda vez que fui a su éxito tabernario de la calle Zaragoza, me dijo Casablanca, presentándose:

— Yo soy el que le ponía en Becerra las tortillitas de bacalao cuando venía usted de ver a los armaos en San Lorenzo e iba para la Macarena.

El negocio creció gracias al tesón y buen arte de Manuel Casablanca, el encargado de Becerra que se estableció por su cuenta. Y sin salir de la calle Zaragoza, su éxito lo trasladó pronto a otro local, más cerca de la Plaza Nueva. Y allí fue donde se convirtió en Proveedor de Tapas de la Real Casa. Cadenas tenía que haber puesto Casablanca a la puerta de su taberna, como están en la Puerta del Príncipe, porque allí estuvo el Rey. Estaba Don Juan Carlos en el Ayuntamiento en un acto de la Expo y se le antojó a su término tapear a la sevillana. Le preguntó a Ignacio Romero de Solís, quien lo llevó a la cercana Casablanca. El Rey quedó encantado con Casablanca. Tanto, que en otro acto de la Expo, hablando con una legacía mexicana de las sevillanas tapas, les dijo a los manitos:

— Pues id junto a la Plaza Nueva, a un sitio que se llama Casablanca, y decid que vais de parte mía. ¡Veréis qué tapas!

Fueron los mexicanos, adujeron la regia recomendación y quedaron encantados con el tapeo sevillano, botanas novohispanas de ida y vuelta. Y le preguntaron al dueño por qué recomendaba aquel sitio el Rey con tanto entusiasmo. Y Casablanca, con todo el arte y la guasa de Sevilla, les largó el embuste:

— Es que esta casa siempre tiene un detalle con él cuando llegan las Pascuas, y por eso el Rey nos recomienda tanto…

La Tabernita Casablanca pasó luego, ya con los hijos de Manuel, a su actual esquina triunfal de frente al Coliseo. Pero yo la recuerdo allí, en la calle Zaragoza de la Expo del 92, con su saloncito de cuatro mesas y sus tapas regias. Porque he leído en el ABC la esquela mortuoria de Manuel Casablanca Heras, hermano de Los Gitanos. http://bodeguitacasablanca.com/welcome-to-momamia/ http://bodeguitacasablanca.com/welcome-to-momamia/ http://bodeguitacasablanca.com/welcome-to-momamia/ http://bodeguitacasablanca.com/welcome-to-momamia/Y en su sevillanísima Casablanca sin Humphrey Bogart, en su memoria digo: “Tócala otra vez, Manuel. Otra media de tortillitas, que esta noche tú estarás en el paraíso de las tapas poniéndole gloria bendita al Verdadero Rey, a tu Señor de los Gitanos”.

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